BIBLIOTECA TERCER MILENIO
 
 

 

 

BENITO JUÁREZ

SU VIDA—SU OBRA

Por

Rafael de Zayas EnriqUez

 

Biografia que obtuvo el premio en el Concurso Literario abierto por la Comision Nacional en el Centenatio de Juárez

 

Benito Pablo Juárez García (San Pablo Guelatao, Oaxaca, 21 de marzo de 1806 – Ciudad de México, 18 de julio de 1872)

 

INTRODUCCION

I. Nacimiento y formación.

II. Juventud de Juárez.

III. Juárez Gobernador del Estado de Oaxaca.

IV. Destierrro de Juárez

V. Regreso de Juárez y su Gobierno de Oaxaca

VI. Quién era Comonfort. El golpe de Estado. El Plan de Tacubaya

VII. Juárez, Presidente. Su peregrinación. Su viaje a Veracruz.

VIII. Don Manuel Gutiérrez Zamora. Cómo fue recibido Juárez en Veracruz. La Reforma. El triunfo.

IX. Recapitulación del período de la Guerra de Reforma.

X. Juárez Presidente Constitucional. Situación del país a fines del año de 1861.

XI. Mal concepto de México en el extranjero. Causas aparentes de la intervención.

XII. 5 de Mayo.—El Cerro del Borrego.— El sitio de Puebla.—El abandono de la Capital.

XIII. El Imperio.—Movimientos del ejército franco-traidor.

XIV. Maximiliano y Carlota.

XV. Algunas consideraciones sobre el período de la Intervención y el Imperio.

XVI. Restauración de la Independencia.—Muerte del Héroe.

XVII. Juárez íntimo. Las creencias religiosas de Juárez.

XVIII.- CONCLUSIÓN.

 

Lectura complementaria
Sección de Historia De la Biblioteca Virtual Antorcha
México a través de los siglos

México declara la moratoria de Chantal López y Omar Cortés

La doctrina de Monroe (PDF)

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS QUE RESPETUOSAMENTE PRESENTO AL JURADO CALIFICADOR.

 

Anhelo de patriota, más que afán de lucro, me ha impulsado a escribir la presente obra, queriendo contribuir con mi grano de arena al monumento que la patria agradecida levanta al mejor de sus hijos, con motivo del primer centenario de su nacimiento.

Al emprender mi labor he tenido presentes todas las condiciones impuestas en el cartel de convocatoria para este certamen nacional, y he procurado llenarlas, hasta donde era posible, dadas mis fuerzas, que nunca fueron poderosas, y mi inteligencia que siempre fue escasa.

He creído, y sígolo creyendo, que se trata en el presente caso, no sólo de consignar en breves páginas los rasgos característicos del Benemérito de las Américas, que ya esa labor ha sido llevada a cabo con talento por muchos escritores nacionales y extranjeros; sino más bien de presentar a Juárez en toda su soberbia magnitud, con todos sus detalles, considerando al hombre público y al individuo privado, describiendo las circunstancias de su vida gloriosa con el mayor acopio de datos, sin desdeñar aquellos que a primera vista pudieran parecer sin trascendencia y baladíes, pues, en mi concepto, justamente esos son los que dan exacta idea de un carácter, que muchas veces los grandes hechos o los elocuentes dichos son hijos del estudio y sólo sirven para presentar de relieve lo que me atreveré a llamar la figura oficial, manto en que se emboza al hombre íntimo, para disimular pequeñeces, y en ocasiones monstruosidades; recurso innecesario, y más que innecesario, indigno, tratándose de Benito Juárez, en quien no hay características diferenciales entre el ciudadano y el hombre.

Se notará que dedico muchas páginas a reseñar los acontecimientos históricos, a esbozar la figura de los principales personajes contemporáneos de Juárez, y quizás se diga que me extralimité en mi labor de biógrafo, desconociendo la diferencia que existe entre la biografía y la historia. Pero téngase en cuenta, que difícil sería medir la excelsitud de Juárez si faltasen los términos de comparación; que no se puede comprender su obra si no se describe el medio en que la ejecutó, los recursos de que pudo disponer y los obstáculos con que tropezó. Por otro lado, como se trata de hacer un libro destinado a las masas, me ha parecido conveniente en alto grado aprovechar el interés que inspira cuanto con Juárez se relaciona, para difundir conocimientos generales sobre las dos épocas más importantes de nuestra historia, después de la Independencia, y sobre las que se han emitido y se siguen emitiendo juicios tan contradictorios, según las preocupaciones o el apasionamiento de sus respectivos autores.

He escrito sin prejuicios, pero con una convicción profunda y con un fervor que es hijo de esa convicción. He conocido personalmente a casi todos los personajes que figuraron en esa época, los he visto, los he oído y los conservo grabados en mi memoria. He asistido, como expectador, al desenvolvimiento de los dramas que constituyen esa parte de nuestra historia; he sentido las palpitaciones de mi patria en sus horas de suprema angustia, y he visto sus explosiones de orgullo y de alegría delirante en las horas supremas del triunfo, y no puedo eximirme de ser hijo de mi tiempo, de haber sufrido la influencia indeleble de los acontecimientos y de mi educación liberal; en una palabra, del radicalismo en cuya atmósfera nací, me crié, y en la que respiro aún. De allí que mis juicios sobre los hombres y las cosas de que trato en el presente libro, sean francos, emitidos sin ambajes ni rodeos, como si hablase en secreto y a solas con mi conciencia, llamando a las cosas por sus nombres y poniendo a los individuos en el lugar que creo que les corresponden, sin compasión por los que murieron, sin miedo a los que sobreviven; dando a cada uno lo que le corresponde, de un modo inexorable. Sólo así puedo cumplir honradamente con mi doble deber de historiador, que está obligado a decir la verdad, tal como la entiende; «analizando la personalidad de Juárez en las diferentes fases de su vida, la influencia que esta personalidad, el carácter de aquél y su fe profunda en la libertad, ejercieron en los acontecimientos históricos en que Juárez tomó participación;» y con el de moralista que trata de difundir ampliamente las ideas sanas y útiles, inspirando horror hacia la tiranía, hacia el retroceso, la traición y la maldad; amor hacia los principios e instituciones que nos rigen, y veneración hacia los apóstoles y los mártires a quienes debemos su iniciación y su triunfo.

En estos tiempos, en que tanto se ha hablado y se sigue hablando sobre Juárez y su obra, en sentidos tan diversos, he recordado, al escribir mi obra, la frase que puso Víctor Hugo de epígrafe en su valiente libro intitulado Histoire d'un Crime, y que he adoptado como lema de mi estudio: «Este libro es más que actual: es urgente. Yo lo publico.»

Envío mi obra como buena, que de lo contrario no la mandaría al certamen. Pero no se me oculta que donde hay bueno puede haber mejor, y no abrigo la presuntuosa vanidad de obtener el triunfo, sino la grata satisfación de haber cumplido con mi deber de escritor mexicano y liberal, rindiendo tributo de admiración y de gratitud al hombre a quien, más que a ninguno otro, debemos la patria y la libertad, las que nos legó como incomparable patrimonio; y a contribuir con mi obra al acrecentamiento del amor y del respeto hacia ese legado, a que lo mantengamos incólume, para transmitirlo a nuestros hijos, a quienes debemos hacer dignos de recibirlo y capaces de conservarlo, para lo que mucho contribuirá a mantener ante sus ojos constantemente la sublime figura del Indio de Gueletao, el ejemplo de la gran vida del Benemérito de las Américas y orgullo de la Democracia universal.

 

El Autor.